sábado, 16 de octubre de 2010

LA SABIDURÍA DEL SILENCIO INTERNO



Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir
una palabra, dejas salir parte de tu energía.
De esta manera aprenderás a desarrollar el arte
de hablar sin perder energía.

Nunca hagas promesas que no puedes cumplir.

No te quejes y no utilices en tu vocabulario
palabras que proyecten imágenes negativas,
porque se producirá alrededor de ti todo
lo que has fabricado con tus palabras
cargadas de esa energía.

Si no tienes nada bueno y útil que decir
es mejor quedarse callado y no decir nada.

Aprende a ser como un espejo:
Escucha y refleja la energía.
El universo mismo es el mejor ejemplo
de un espejo que la naturaleza nos ha dado,
porque el universo acepta sin condiciones
nuestros pensamientos, nuestras emociones,
nuestras palabras, nuestras acciones…
y nos envía el reflejo de nuestra propia energía
bajo la forma de diferentes circunstancias
que se presentan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito.
Si te identificas en el fracaso, tendrás fracasos.
Así podemos observar que las circunstancias
que vivimos son simplemente
manifestaciones externas del contenido
de nuestra habladuría interna.

Aprende a ser como el universo,
escuchando y reflejando la energía
sin emociones densas
y sin prejuicios.
Porque siendo como un espejo sin emociones
aprendemos a hablar de otra manera:
Con el poder mental tranquilo y en silencio,
sin darle oportunidad al ego de imponerse
con sus opiniones personales y evitando
que tenga reacciones emocionales excesivas,
simplemente permite una comunicación
sincera y fluida.

No te des mucha importancia y sé humilde,
pues cuanto más te muestras superior,
inteligente y prepotente, más te vuelves
prisionero de tu propia imagen y vives
en un mundo de tensión e ilusiones.
Sé discreto, preserva tu vida íntima,
de esta manera te liberas de la opinión
de los otros y llevarás una vida tranquila
volviéndote invisible, misterioso,
indefinible, insondable como el Tao.

No compitas con los demás,
vuélvete como la tierra que nos nutre,
que nos dá lo que necesitamos.
El espíritu competitivo hace que crezca el ego
y crea conflictos inevitablemente.

Ten confianza en ti mismo,
preserva tu paz interna
evitando entrar en la provocación
y en las trampas de los otros.

No te comprometas fácilmente.
Si actúas de manera precipitada,
sin tener conciencia profunda de la situación,
te vas a crear complicaciones.
La gente no tiene confianza en aquellos
que muy fácilmente dicen “sí”,
porque saben que ese “sí”
no es sólido y le falta valor.

Toma un momento de silencio interno
para considerar todo lo que se presenta
y toma tu decisión después.
Así desarrollarás la confianza
en ti mismo y la sabiduría.

Si realmente hay algo que no sabes,
o no tienes al respuesta a la pregunta
que te han hecho, acéptalo.
El hecho de no saber es muy incómodo
para el ego porque le gusta saber de todo,
siempre tener razón y siempre dar su opinión
muy personal.
En realidad el ego no sabe nada,
simplemente hace creer que sabe.

Evita el hecho de juzgar y de criticar,
el Tao es imparcial y sin juicios,
no critica a la gente,
tiene una compasión infinita
y no conoce la dualidad.
Cada vez que juzgas a alguien
lo único que haces es expresar
tu opinión muy personal
y es una pérdida de energía,
es puro ruido.
Juzgar es una manera de esconder
las propias debilidades.

El sabio tolera todo
y no dirá ni una palabra.
Recuerda que todo lo que te molesta
de otros es una proyección de todo
lo que todavía no has resuelto en ti mismo.

Deja que cada quien resuelva sus propios
problemas y concentra tu energía en tu propia vida.

Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
Cuando tratas de defenderte,
en realidad estás dándole demasiada
importancia a las palabras de otros
y le das más fuerza a su agresión.
Si aceptas el no defenderte
estás mostrando que las opiniones
de los demás no te afectan,
que son simplemente opiniones
y que no necesitas convencer a
los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible.
Haz regularmente un ayuno de la palabra
para volver a educar el ego que tiene mucha
costumbre de hablar todo el tiempo.
Practica el arte de no hablar.
Toma un día a la semana
para abstenerte de hablar.
O por lo menos algunas horas en el día.
Según lo permita tu organización personal.

Este es un ejercicio excelente para conocer
y aprender el universo del Tao ilimitado
en lugar de explicar con palabras
qué es el Tao.
Progresivamente desarrollarás el arte
de hablar sin hablar
y tu verdadera naturaleza interna
reemplazará a tu personalidad artificial,
dejando aparecer la luz de tu corazón
y el poder de la sabiduría del silencio.
Gracias a esta fuerza atraerás a ti
lo que necesitas para realizarte
y liberarte completamente.
Pero hay que tener cuidado
de que el ego no se inmiscuya.
El poder permanece cuando el ego
se queda tranquilo y en silencio.
Si tu ego se impone y abusa
de este poder, el mismo poder
se convertirá en veneno, y todo tu ser
se envenenará rápidamente.

Quédate en silencio,
cultiva tu propio poder interno.

Respeta la vida de los demás
y todo lo que existe en el mundo.

No trates de forzar, manipular
y controlar a los otros.

Conviértete en tu propio maestro
y deja a los demás ser lo que son,
o lo que tienen la capacidad de ser.

Dicho en otras palabras,
vive y deja vivir,
vive siguiendo la senda del Tao.

Texto Taoísta traducido por Oscar Salazar.

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