lunes, 18 de abril de 2016

Cuando sea mi vida





Cuando sea mi vida,
toda clara y ligera
como un buen río
que corre alegremente
a la mar,
a la mar ignota
que espera
llena de sol y de canción.
Y cuando brote en mi
corazón la primavera
serás tú, vida mía,
la inspiración
de mi nuevo poema.
Una canción de paz y amor
al ritmo de la sangre
que corre por las venas.
Una canción de amor y paz.
Tan solo de dulces cosas y palabras.
Mientras,
mientras, guarda la llave de oro
de mis versos
entre tus joyas.
Guárdala y espera.



Antonio Machado (1875 - 1939)


viernes, 15 de abril de 2016

John Melhuish Strudwick



Hace unos días encontré por casualidad esta imagen de un cuadro de John Melhuish Strudwick y me pareció tan bella que quise indagar un poco sobre el autor del cuadro. La historia al final es bastante triste; tanto, que podía encajar perfectamente en la tónica general de este blog dedicado al arte y a la vida en general, sobre todo cuando ésta nos deja sin saber qué pasa, chupando un palo, sentados sobre una calabaza...



Piano Concerto No. 2 in F Major, Op. 102: II. Andante
Dmitry Shostakovich

John Melhuish Strudwick (Clapham, Londres, 6 de mayo de 1849 - Hammersmith, 16 de julio de 1937) fue un pintor británico de la época victoriana, perteneciente a la Hermandad Prerrafaelita. Defraudó las expectativas familiares de dedicarse a los negocios estudiando arte en South Kensington, en lo que sería después la Royal Academy of Arts, donde nunca fue un alumno destacado. 

En la década de 1860 se sintió muy animado por el pintor escocés John Pettie, cuya pintura imitó en obras posteriores. Su obra basada en la balada escocesa Auld Robin Gray, que se exhibió en la Royal Society of British Artists en 1873, es un buen ejemplo del estilo de Strudwick en este periodo. 

En la década de 1870 su estilo cambió. Pasó a trabajar primero como asistente en el estudio de su tío el pintor Spencer Stanhope y después en el de Edward Burne-Jones. Junto a otros artistas del círculo de éste último, Strudwick expuso en la galería de arte londinense Grosvenor y también en la New Gallery. 

Strudwick era muy meticuloso en los detalles, especialmente cuando pintaba cortinas y accesorios. Sólo pintó unos treinta cuadros con temas míticos y simbólicos, a veces empleando una técnica lapidaria del Quattrocento italiano.

Inicialmente se benefició del mecenazgo de algunos ricos industriales, pero su carrera declinó cuando éstos dejaron de prestarle apoyo para protestar por lo que parecía una campaña para que abandonara su carrera, dejando sin terminar su obra  When Sorrow comes in Summer Days Roses Bloom in Vain, en castellano: Cuando la pena llega en los días de verano las rosas florecen en vano.
El hecho de dejar su obra inacabada y el título de la misma reflejan la desilusión que sentía.

Este fue su último trabajo, una declaración artística que puso su punto final. Vivió treinta años más sin tocar los pinceles.

John Melhuish Strudwick




Hace unos días encontré por casualidad esta imagen de un cuadro de John Melhuish Strudwick y me pareció tan bella que quise indagar un poco sobre el autor del cuadro. La historia al final es bastante triste; tanto, que podía encajar perfectamente en la tónica general de este blog dedicado al arte y a la vida en general, sobre todo cuando ésta nos deja sin saber qué pasa, chupando un palo, sentados sobre una calabaza...



Piano Concerto No. 2 in F Major, Op. 102: II. Andante
Dmitry Shostakovich

John Melhuish Strudwick (Clapham, Londres, 6 de mayo de 1849 - Hammersmith, 16 de julio de 1937) fue un pintor británico de la época victoriana, perteneciente a la Hermandad Prerrafaelita. Defraudó las expectativas familiares de dedicarse a los negocios estudiando arte en South Kensington, en lo que sería después la Royal Academy of Arts, donde nunca fue un alumno destacado. 

En la década de 1860 se sintió muy animado por el pintor escocés John Pettie, cuya pintura imitó en obras posteriores. Su obra basada en la balada escocesa Auld Robin Gray, que se exhibió en la Royal Society of British Artists en 1873, es un buen ejemplo del estilo de Strudwick en este periodo. 

En la década de 1870 su estilo cambió. Pasó a trabajar primero como asistente en el estudio de su tío el pintor Spencer Stanhope y después en el de Edward Burne-Jones. Junto a otros artistas del círculo de éste último, Strudwick expuso en la galería de arte londinense Grosvenor y también en la New Gallery. 

Strudwick era muy meticuloso en los detalles, especialmente cuando pintaba cortinas y accesorios. Sólo pintó unos treinta cuadros con temas míticos y simbólicos, a veces empleando una técnica lapidaria del Quattrocento italiano.

Inicialmente se benefició del mecenazgo de algunos ricos industriales, pero su carrera declinó cuando éstos dejaron de prestarle apoyo para protestar por lo que parecía una campaña para que abandonara su carrera, dejando sin terminar su obra  When Sorrow comes in Summer Days Roses Bloom in Vain, en castellano: Cuando la pena llega en los días de verano las rosas florecen en vano.
El hecho de dejar su obra inacabada y el título de la misma reflejan la desilusión que sentía.

Este fue su último trabajo, una declaración artística que puso su punto final. Vivió treinta años más sin tocar los pinceles.

viernes, 12 de febrero de 2016

John Rutter: The Importance of Choir




Nadie entiende mejor que John Rutter la importancia de la música en nuestras escuelas y nadie tiene de primera mano más antecedentes sobre el tema que él. En este vídeo, Rutter comparte sus creencias acerca de porqué la música coral no es uno de los lujos de la vida y de porqué más personas deberían tomar nota.

John Rutter Milford, CBE (nacido 24 de septiembre de 1945 y comandante del Imperio Británico) es un compositor inglés, director de coro, director orquestal, arreglista y productor musical.
Nacido en Londres, fue educado en la Highgate School. En 1981 fundó su propio coro, el Cambridge Singers, con quienes presenta muy variado repertorio sacro que los ha de caracterizar (incluida su propia obra), y tiene varias grabaciones, en particular bajo su propia etiqueta: Collegium Records. Vive cerca de Cambridge, pero con frecuencia dirige otros coros y orquestas de todo el mundo.
En 1980 se le hizo becario de honor de Westminster Choir College, Princeton, y en 1988 miembro del Gremio de Músicos de Iglesia. En 1996 el Arzobispo de Canterbury le confirió un Doctorado de Música, en reconocimiento de su contribución a la música sacra.

Transcripción de las palabras de John Rutter en inglés:

Choral music is not one of life’s frills. It’s something that goes to the very heart of our humanity, our sense of community, and our souls. You express, when you sing, your soul in song. And when you get together with a group of other singers, it becomes more than the sum of the parts. All of those people are pouring out their hearts and souls in perfect harmony. Which is kind of an emblem for what we need in this world, when so much of the world is at odds with itself…that just to express, in symbolic terms, what it’s like when human beings are in harmony. That’s a lesson for our times and for all time. I profoundly believe that.

And musical excellence is, of course, at the heart of it. But, even if a choir is not the greatest in the world, the fact that they are meeting together has a social value. It has a communal value. And I always say that a church or a school without a choir is like a body without a soul. We have to have a soul in our lives. And everybody tells me, who has sung in a choir, that they feel better for doing it. That whatever the cares of the day, if they maybe meet after a long day’s school or work, that somehow you leave your troubles at the door. And when you’re sitting there, making music for a couple hours at the end of the day, that’s the only thing that matters at that moment. And you walk away refreshed. You walk away renewed. And that’s a value that goes just beyond the music itself.

Of course, as a musician, I put the music at the heart of it, but all of these other values just stand out as a beacon. I think our politicians need to take note…my gosh do they ever! [laughs], and our educators, those who decide education budgets, church budgets, just need to remember it’s not a frill. It’s like a great oak that rises up from the center of the human race and spreads its branches everywhere. That’s what music does for us. And choral music must stand as one of the supreme examples of it.


Fuente: el propio vídeo y Wikipedia