jueves, 14 de febrero de 2013

Sino alla morte

Esta mañana, pasando algunos archivos a mi pendrive, he encontrado algo que me ha parecido cuanto menos inquietante: Entre la miscelánea de carpetas, archivos de música, partituras, etc; había una carpeta titulada "CANTATE". Al abrirla, pude comprobar que efectivamente se trataba de 5 cantatas profanas para soprano y bajo continuo en formato PDF y en Sibelius.
¿Y qué puede tener de inquietante el hecho de que esas cantatas estuvieran en un pendrive en el que la mayoría de su contenido es música? Pues bien, lo inquietante es que no sé cómo no me había dado cuenta de que el 1 de febrero de 2010 sobre las 4 de la tarde; o sea, hace 3 años, alguien descargó en ese cacharrito  las partituras de 5 bellísimas y tristes  canciones de amor.
He buscado en calendarios antiguos para saber dónde estaba yo ese día, a esa hora y de ese modo, he descubierto a la persona que hizo esa descarga. Sé que fue él, porque no existe otra posibilidad. Lo único que me pregunto es porqué lo hizo. Porqué no me lo dijo, lo imagino, conociéndolo como lo conozco.
Las cantatas a las que me refiero son: Tu m'hai preso de Carissimi, A bataglia de Gasparini, No, non lo posso dire de Legrenzi, Sovra candido foglio de Stradella y Sino alla morte, de Strozzi.
Y es esta última la que publico en esta entrada, interpretada por la milanesa Roberta Invernizzi. Bellísima voz y preciosa interpretación de una cantata muy apropiada para un 14 de febrero. Espero que te guste, quien quiera que seas y donde quiera que estés.




Cantata para soprano y bajo continuo de Barbara Strozzi

Roberta Invernizzi, soprano
Bizzarrie Armoniche
Elena Russo, violoncello y dirección

Sino alla morte
mi protesto
d'adorarvi.
Voglio amarvi
a dispetto del tempo e della sorte
sino alla morte.
L'inanellato crine
che biondeggia superbo in masse d'oro
per le man dell'età divenga argento.
L'amorose rovine
della vostra beltà ch'io tanto adoro
calpesti il tempo a consumarle intento,
resti ogni lume spento
delle pupille e d'ostri e di cinabri
veggansi impoverir le quance e i labri.
Pur del pensiero
che nudre l'alma
avrà la palma
il cieco arciero.
Al desio ch'a voi s'aggira,
che per voi sempre sospira,
goderò del mio core aprir le porte
sino alla morte.
Turbi la fede mia
il tosco degl'amanti,
la ministra de' pianti,
l'origin d'ogni mal, la gelosia.
Servirò la tiranna
ch'a morir mi condanna
tra cure, ne' martir, fra le ritorte
sino alla morte.
Scuota la mia costanza
la nemica d'amore,
la madre del dolore,
la furia d'ogni cor, la lontananza.
In adorar costei
con tutti i voti miei
mi vedrà quale Anteo sorger più forte
sino alla morte.
Può la fortuna
trarmi lontano
ma sempre invano
gl'affanni aduna.
Acque non serba il fiume dell'oblio
che bastino a temprar l'incendio mio,
poiché ad estinguer l'amoroso foco
ci vuol un mare, anzi, ch'un mare è poco.
Io so ch'alle faville degl'amanti
tutti i mari alla fin non son bastanti.

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Hasta la muerte
me declaro
adoraros.
Quiero amaros
a despecho del tiempo y de la suerte
hasta la muerte.
La suelta cabellera
che soberbia brilla en acervo de oro
por mano de la edad se torne argento.
Las amorosas ruinas
de vuestra beldad que yo tanto adoro
aplaste el tiempo con objeto a consumirlas,
quede cada luz apagada
de las pupilas y de Ostros y de cinabrios,
tórnense empobrecidos las mejillas y los labios.
Y del pensamiento
que nutre el alma
habrá la palma
el ciego arquero.
Al deseo que os circunda
que por vos siempre suspira,
gozaré de mi corazón abrir las puertas
hasta la muerte.
Turbe mi fe
el veneno de los amantes
la ministra de los llantos
el origen de los males, los celos.
Serviré a la tirana
que a morir me condena
entre atenciones, en el martirio, entre cadenas
hasta la muerte.
Sacuda mi constancia
la enemiga del amor,
la madre del dolor
la furia de todo corazón, la distancia.
En adorar a ésta
con todos mis votos
me verá cual Anteo surgir más fuerte
hasta la muerte.
Puede la fortuna
llevarme lejos
pero siempre en vano
los afanes auna.
Aguas no conserve el río del olvido
che basten para templar el incendio mío,
Pues para extinguir el amoroso fuego
hace falta un mar, y más, que un mar es poco.
Yo sé que para la chispa incandescente de los amantes
todos los mares no son bastante.


© Traducción: Luisa D. Camacho

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