martes, 30 de junio de 2009

Si me llamaras

LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 102 a 126

¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».

Pedro Salinas

domingo, 28 de junio de 2009

No lo concibo


No concibo
un cielo sin nubes,
tampoco
un rosal sin espinas;

no vi un arco iris
sin lluvia,
ni un cuadrado
sin esquinas.

No sé del amor
sin dolor,
ni de una lágrima
sin alma...

no hay latir
sin corazón,
ni una tempestad
sin calma.

Jesús Brel
XX Aniversario del Coro de Ópera de Málaga

Yo vuelvo por mis alas


Yo vuelvo por mis alas,
dejadme volver.
Quiero morirme siendo,
siendo amanecer.
Quiero morirme siendo,
siendo ayer.

Yo vuelvo por mis alas,
dejadme tornar.
Quiero morirme siendo,
siendo manantial.
Quiero morirme fuera
fuera de la mar.

Yo vuelvo por mis alas,
dejadme volver.
Quiero morirme siendo,
siendo amanecer.
Quiero morirme siendo,
siendo ayer.


Federico García Lorca

viernes, 26 de junio de 2009

Ara Malikian en el metro de Madrid

El pasado día 23 hice una entrada titulada QUANTE BELLE COSE CI STIAMO PERDENDO ?
Hablaba de un experimento realizado en el metro de Nueva York por el violinista Joshua Bell. Este mismo experimento se realizó también en Madrid con el violinista Ara Malikian obteniendo los mismos resultados.


jueves, 25 de junio de 2009

Fallos hacia arriba

El novelista valenciano Gonzalo Moure ha propuesto llamar síndrome de Mozart a lo que los médicos venían denominando desde los años sesenta síndrome de Williams, una anomalía genética que afecta a una de cada 20.000 personas y suele ir asociada a un estrechamiento de las arterias, un retraso mental moderado y un excepcional talento musical. En mayo pasado, cuando ganó el premio de literatura juvenil Gran Angular por su novela El síndrome de Mozart, Moure declaró: "He querido dar difusión a algo que no estoy seguro de que sea una degeneración genética hacia abajo, y que tal vez debería ser tratado más bien como un fallo hacia arriba, debido a las capacidades de sus afectados". Bella idea ésta del fallo hacia arriba. ¿Puede sujetarse?

El síndrome de Williams es muy complicado. Aparte de los problemas arteriales y otros del tejido conectivo, los afectados tienen una cara y una voz peculiares, que a menudo bastan para que un especialista diagnostique su condición, y tienden a padecer hernias inguinales y umbilicales, complicaciones rectales y vesiculares, estrabismo, fragilidad en la piel y debilidad en las articulaciones. Su mente también es especial. Muestran un grado variable de retraso mental, suelen padecer ansiedad y déficit de atención y sacan muy bajas puntuaciones en las pruebas de percepción espacial, pero tienen una personalidad extremadamente amigable, son buenos con el lenguaje y la memoria auditiva y están a menudo superdotados para la música. Muchos de ellos poseen lo que los músicos llaman oído perfecto: escuchan una nota aislada y saben que es re bemol, del mismo modo que el lector ve un color aislado y sabe que es violeta.

Pero esa complejidad no debe despistarnos, porque es un reflejo directo de la complejidad genética subyacente. No se trata de una alteración en un único gen, como la inmensa mayoría de las enfermedades hereditarias, sino de un gran agujero en el cromosoma 7. El agujero (deleción, en la jerga) mide un millón y medio de letras en el ADN y se lleva por delante 16 genes enteros. Los problemas arteriales se deben a sólo uno de esos genes, llamado ELN. Es posible, por tanto, que el talento musical excepcional se deba a otro gen, y que pueda disociarse de los demás aspectos del síndrome. Si fuera así, Moure tendría un punto.

Les hablaba ayer de Michael Gazzaniga, el influyente director del programa de Neurociencia Cognitiva del Darmouth College. En cierta ocasión recibió en su despacho a un joven científico francés que le dijo:

-Buenas tardes, doctor Gazzaniga. Me llamo Jean-Christophe Marchand y quería discutir con usted sobre la lesión cerebral de Immanuel Kant.

-Perdón, ¿la qué? -fue lo único que atinó a decir Gazzaniga.

Según le explicó Marchand, los escritos de Kant eran un ejemplo de claridad conceptual y transparencia expositiva hasta que su autor cumplió 47 años. Fue entonces cuando Kant empezó a escribir sus grandes obras filosóficas, mucho más opacas y centradas en la idea de que el conocimiento humano se basa en estructuras innatas e independientes de las emociones. Fue también a los 47 años cuando Kant empezó a quejarse de dolores de cabeza y a perder la vista con el ojo izquierdo.

-De todo lo cual -concluyó Marchand- puede inferirse que Kant desarrolló a los 47 años un tumor en el lóbulo prefrontal izquierdo de su cerebro, en el que reside la capacidad del lenguaje y la interacción de la razón con las emociones.

¿Tendrán razón Moure y Marchand? Tendría gracia. Uno de los mayores tesoros musicales de Occidente sería el efecto secundario de un error genético, y un pilar de la filosofía contemporánea estaría cimentado en un tumor, es decir, en otro error genético ocurrido en las neuronas del cerebro que lo concibió.

No lo sabemos, pero ninguna de las dos ideas es absurda a priori. Al fin y al cabo, ¿qué es la evolución sino una paciente colección de fallos hacia arriba?

Javier Sampedro

¿CÓMO SEGUIR VIVIENDO?

Así, fugaz como lo poco que has aprendido, eterno como la materia que te forma, delicado como el equilibrio que te recuerda que en cualquier momento se acaba el juego.


Transformando con cierta magia difusa la amargura en resignación, la desesperación en esperanza y la paciencia en arte. Intentando bañar todo con cierta alegría imprescindible.


Sufrir, mucho si hace falta, por los errores propios y ajenos, pero sólo lo justo para aprender, ni un segundo más.


Nunca angustiarse por lo que ha de venir, porque sea lo que sea, ha de venir . . . y siempre nos sorprenderá.


Y si seguir viviendo se hace, al final, sólo por costumbre, bienvenida sea la misteriosa costumbre que, sin saber muy bien porqué, nos invita a seguir viviendo.


Nekovidal 2009 – nekovidal@arteslibres.net

Ach, ich fühl's



PAMINA
Ach, ich fühl's,
es ist verschwunden,
ewig hin der Liebe Glück!
Nimmer kommt ihr Wonnestunden
meinem Herzen mehr zurück!
Sieh', Tamino, diese Tränen,
fließen, Trauter, dir allein!
Fühlst du nicht der Liebe Sehnen,
so wird Ruh' im Tode sein!

PAMINA
¡Ay, tengo el presentimiento
de que la dicha del amor
ha desaparecido para siempre!
¡Nunca volveréis a mi corazón,
horas de delicia!
Mira... Tamino, querido,
estas lágrimas corren sólo por ti.
¡Si no sientes los anhelos del amor,
mi descanso estará en la muerte!

Die Zauberflöte, Mozart

martes, 23 de junio de 2009

QUANTE BELLE COSE CI STIAMO PERDENDO ?


Un violinista nella metropolitana. Una storia vera. Un uomo si mise a sedere in una stazione della metro a Washington DC ed iniziò a suonare il violino; era un freddo mattino di gennaio. Suonò sei pezzi di Bach per circa 45 minuti. Durante questo tempo, poiché era l'ora di punta, era stato calcolato che migliaia di persone sarebbero passate per la stazione, molte delle quali sulla strada per andare al lavoro. Passarono 3 minuti ed un uomo di mezza età notò che c'era un musicista che suonava. Rallentò il passo e si fermò per alcuni secondi e poi si affrettò per non essere in ritardo sulla tabella di marcia. Alcuni minuti dopo, il violinista ricevette il primo dollaro di mancia: una donna tirò il denaro nella cassettina e senza neanche fermarsi continuò a camminare. Pochi minuti dopo, qualcuno si appoggiò al muro per ascoltarlo, ma l'uomo guardò l'orologio e ricominciò a camminare. Quello che prestò maggior attenzione fu un bambino di 3 anni. Sua madre lo tirava, ma il ragazzino si fermò a guardare il violinista. Finalmente la madre lo tirò con decisione ed il bambino continuò a camminare girando la testa tutto il tempo. Questo comportamento fu ripetuto da diversi altri bambini. Tutti i genitori, senza eccezione, li forzarono a muoversi. Nei 45 minuti in cui il musicista suonò, solo 6 persone si fermarono e rimasero un momento. Circa 20 gli diedero dei soldi, ma continuarono a camminare normalmente. Raccolse 32 dollari. Quando finì di suonare e tornò il silenzio, nessuno se ne accorse. Nessuno applaudì, ne' ci fu alcun riconoscimento. Nessuno lo sapeva ma il violinista era Joshua Bell, uno dei più grandi musicisti al mondo. Suonò uno dei pezzi più complessi mai scritti, con un violino del valore di 3,5 milioni di dollari. Due giorni prima che suonasse nella metro, Joshua Bell fece il tutto esaurito al teatro di Boston e i posti costavano una media di 100 dollari. Questa è una storia vera. L'esecuzione di Joshua Bell in incognito nella stazione della metro fu organizzata dal quotidiano Washington Post come parte di un esperimento sociale sulla percezione, il gusto e le priorità delle persone. La domanda era: "In un ambiente comune ad un'ora inappropriata: percepiamo la bellezza? Ci fermiamo ad apprezzarla? Riconosciamo il talento in un contesto inaspettato?". Ecco una domanda su cui riflettere: "Se non abbiamo un momento per fermarci ed ascoltare uno dei migliori musicisti al mondo suonare la miglior musica mai scritta, quante altre cose ci stiamo perdendo?"

lunes, 22 de junio de 2009

Salve Regina

Lástima que alguien no pudo aguatar la tos...Sin más comentarios...




Armonia Early Music Ensemble performs Salve Regina by César Carillo at the 2007 ACDA National Convention in Miami Florida

Verano Porteño

Bueno, "al mal tiempo buena cara".

Si hay que darle la bienvenida al verano, se la daremos.
Tomaremos lo mejor de éste: Los atardeceres, los espetos de sardinas, las barbacoas con los amigos, las terrazas de verano, chapotear en el agua, el olor del campo al anochecer, el no tenerse una que poner montañas de ropa, la cervecita fresquita, los helados y las noches de lluvia de estrellas compartidas con aquellos a los que quiero bien; con mi copita de brandy, mis galletitas, mi manta, mi linterna, y mi libro de astronomía...



Cuídate de los Camiones de Basura

¿Con qué frecuencia permites que las tonterías de otras personas cambien tu estado de ánimo? ¿Permites que otro conductor te haga enojar cuando vas manejando, o un mesero grosero, un jefe cortante o un empleado insensible arruinen tu día?
A menos que seas el Terminator, por un instante estás algo molesto. Sin embargo, lo que distingue a una persona exitosa es lo rápido que puede enfocarse de nuevo en lo que realmente es importante. Hace 16 años que aprendí esta lección. La aprendí en el asiento trasero de un taxi en Nueva York.
Me subí a un taxi y partimos para la estación 'Grand Central'. Íbamos en el carril derecho cuando de repente un coche negro brincó de un cajón de estacionamiento justo enfrente de nosotros. El chofer frenó con fuerza, dio un patinazo, y por unos pocos centímetros evitó chocar con el otro carro. El conductor del otro coche, el que casi causó un accidente, volteó su cabeza y empezó a gritarnos con muchas palabrotas. El taxista sólo sonrió y le saludó amable. Así que yo le pregunté, '¿Por qué hizo eso?' Ese tipo por poco destruye su auto y nos manda al hospital.
Entonces el taxista me dijo lo que ahora llamo 'La Ley del Camión de Basura'. Muchas personas son como un camión de basura. Andan llenos de basura; llenos de frustración, enojo, y decepción. Ya que se les va amontonando la basura, necesitan un lugar en donde puedan tirarla. Si se los permites, te la echan a ti.
Cuando alguien quiere echar su basura sobre ti, no lo tomes en forma personal. Sólo sonríe, saluda, deséales lo mejor, y sigue adelante. Estarás feliz de que lo hayas hecho.
¡Así que esto era la Ley del Camión de Basura!
Empecé a pensar, '¿Cada cuánto permito que los camiones de basura me atropellen?' Y '¿cada cuánto tomo la basura que llevan y la riego sobre otras personas... en el trabajo, en casa, en las calles?'
Fue ese día que dije, 'Ya no voy a hacer eso.' Empecé a ver muchos camiones de basura. Veía lo que llevaban. Veía cuando llegaban para vaciar la basura. Y como mi taxista, ya no lo tomo en forma personal. Sólo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Uno de mis jugadores favoritos de fútbol americano de toda la historia, Walter Payton, hizo esto todos los días en el campo de fútbol. Tan pronto como caía al suelo después de ser tacleado, se levantaba. Nunca se quedaba pensando en el evento. Payton estaba listo para hacer que la siguiente jugada fuera la mejor.
Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima junta. Los padres buenos saben que tienen que recibir a sus hijos con abrazos y besos cuando regresan de la escuela. Los maestros y padres saben que tienen que estar totalmente presentes y dando lo mejor para las personas que les son importantes.
La gente exitosa no permite que los camiones de basura tomen el control de su día.
¿Y tú? ¿Que pasaría en tu vida, empezando hoy, si permitieras que más camiones de basura pasaran sin que te afectaran? Apuesto que estarías más feliz. Así que ama a las personas que te tratan bien. Olvídate de las que no lo hacen. Cree que todo sucede por una razón. Si se te presenta una oportunidad, TÓMALA. Si algo cambia tu vida, DEJA QUE TE CAMBIE. Nadie dijo que sería fácil. Sólo prometieron que valdría la pena.
'Sé más amable de lo que es necesario, porque cada persona con la que te topas está peleando alguna batalla.'


Por David J. Pollay

sábado, 20 de junio de 2009

Carta a un amigo americano

Aunque yo cambiaría algunas cosas como por ejemplo un "se ha convertido" por un "se convirtió", he aquí algo que me ha emocionado, sobre todo porque me trae recuerdos de tiempos mejores para la ópera en Málaga. Cuando alguien nos apoyaba y hacía que la temporada de ópera fuera algo importante en nuestra ciudad.

Carta a un amigo americano

COMPRUEBO, mi querido Thomas, que has vuelto a visitar la biblioteca de tu Universidad de Princeton para examinar los resultados del 'Eurobarómetro', que recibís allí cada trimestre. Como buen enamorado de Europa, te gusta seguir de cerca la temperatura de este viejo continente. Ello me alegra, pues sueles enviarme tus agudos comentarios sobre encuestas o estadísticas que llaman tu atención, casi siempre relacionadas con España o con los Estados Unidos, tu gran país. Esta vez, entre tus atinadas observaciones hay una algo ácida. Me preguntas si es un milagro que, siendo España el país con mayor desempleo y peores perspectivas económicas de toda Europa, sea precisamente en España donde se produce el fichaje más caro de la historia del fútbol. Creo que esta combinación, más que un milagro, es un síntoma de 'tercermundismo adinerado'. Algo así como Venezuela, pero sin petróleo. Prometo enviarte pronto algunas reflexiones sobre tan sombrío tema.
Pero hoy quiero encender una luz contándote una emoción reciente, un antídoto a tu pesimismo, un resplandor de mi ciudad. Se llama 'Coro de Ópera de Málaga'. Este sí que es un brote verde en el desierto hispano. Sucede que este coro cumple veinte años de existencia, y sucede que celebrarán su aniversario el día 3 de julio con una actuación -finalidad benéfica y suculento programa lírico- en el Teatro Cervantes.
Se trata de hombres y mujeres -actualmente dirigidos por Francisco Heredia y presididos por María Lourdes Benítez- que, sin ganancia económica alguna, han escrito una de las páginas más importantes de la ciudad. Aman la música y le dedican una parte de su vida. El 'Coro de Ópera' de Málaga lo componen médicos, funcionarios, estudiantes, parados, empleados, maestros, músicos, farmacéuticos, abogados. hasta ochenta voces. ¡Y ochenta cuerpos! pues ya sabes que la ópera es canto y teatro al mismo tiempo, y es necesaria gente galana para representar a un personaje. Superando cada día la fatiga de su particular trabajo, se reúnen para ensayar o actuar. ¡Así lo han hecho durante veinte años, amigo Thomas!; ya llevan unas doscientas representaciones, con un repertorio de medio centenar de óperas y zarzuelas.
A ellos se debió el esplendor de la ópera en Málaga al final de los años 80. Una ciudad no es dueña de su ópera hasta que tiene una orquesta y un coro propios. Porque la ópera se puede comprar. Por ejemplo, puede representarse en Kuwait el mejor 'Parsifal' posible... a base de dólares (consultar a Florentino). Pero el resultado será una ópera 'en' Kuwait, no 'de' Kuwait. Pues bien, tras abrir el Cervantes, nos pusimos a reclutar un coro, y de ello se encargaron Manuel del Campo, María José González y el director del Teatro, Carlos de Mesa. Así nació esta grandísima agrupación, y así empezaron veinte años de emociones y éxitos: ¡aquella Lucía, aquel Turandot, aquellos triunfos en el Maestranza!... ¡cuántos recuerdos!
Ningún miembro de este coro cuesta 94 millones de euros, ninguno desfila sobre alfombras rojas, a ninguno le aclaman los periódicos por inaugurar obras públicas. Pero todos son un patrimonio impagable de la ciudad. Te resumo la historia, querido Thomas: un grupo amateur, trabajando con intensidad, discreción, calidad, seriedad y entrega, se ha convertido en uno de los mejores coros de España. Sí, éste es el país de los milagros, pero incluyendo los milagros buenos.
Nada más, amigo mío. Desde la otra orilla del Atlántico te deseo para mañana, 21 de junio, un buen 'Día de la Música'. Aprovechando que es domingo, y como felicitación al 'Coro de Ópera de Málaga', te propongo empezar el día oyendo dos popularísimas páginas del repertorio lírico: el 'Va pensiero" de Nabucco, y el coro de peregrinos de Tannhäuser. ¡Abrazos!

Pedro Aparicio, Diario SUR.