El enigmático maunscrito del canon uno a dos de J. S. Bach, compuesto en 1747, presenta una sola secuencia musical que puede ser tocada hacia delante y hacia atrás.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Bach
Alicia de Larrocha In Memoriam
La pianista Alicia de Larrocha falleció anoche en Barcelona a los 86 años a causa de un proceso cardiorrespiratorio, según un portavoz del Hospital Quirón, donde estaba ingresada desde hace unos días. Descanse en paz.
Lasciatemi Morire
Lasciatemi morire.
Lasciatemi morire.
E che volete
Che mi conforte
In così dura sorte,
In così gran martire?
Lasciatemi morire.
Lasciatemi morire.
The "Lamento d'Arianna" from Claudio Monteverdi's lost opera, "L'Arianna."
Anne Sofie Von Otter accompanied by Jakob Lindberg on the theorbe from the Musica Antiqua Köln, conducted by Reinhard Goebel.
TENGO MIEDO A PERDER LA MARAVILLA

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
Federico García Lorca
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
Federico García Lorca
viernes, 25 de septiembre de 2009
Gente da minha terra
Ó gente da minha terra
É meu e vosso este fado
destino que nos amarra
por mais que seja negado
às cordas de uma guitarra.
Sempre que se ouve um gemido
duma guitarra a cantar
fica-se logo perdido
com vontade de chorar.
Ó gente da minha terra
agora é que eu percebi
esta tristeza que trago
foi de vós que a recebi.
E pareceria ternura
se eu me deixasse embalar
era maior a amargura
menos triste o meu cantar.
........................................
Oh Gente de Mi Tierra
Es mío y vuestro este fado
Un destino que nos amarra
Por mucho que sea negado
Por las cuerdas de una guitarra.
Siempre que se oye un gemido
De una guitarra cantando
Uno se pierde de pronto
Con ganas de llorar.
Oh gente de mi tierra,
Ahora es que he percibido
Esta tristeza que trago
Fue de vosostros que la recibí.
Y parecería ternura
Si me dejara embalar
Sería mayor la amargura
Menos triste mi cantar.
jueves, 24 de septiembre de 2009
¡Ay, pena, penita, pena!
Si en el firmamento poder yo tuviera,
esta noche negra lo mismo que un pozo,
con un cuchillito de luna lunera,
cortaría los hierros de tu calabozo.
Si yo fuera reina de la luz del día,
del viento y del mar,
cordeles de esclava yo me ceñiría
por tu libertad.
¡Ay, pena, penita, pena, pena,
pena de mi corazón,
que me corre por las venas, pena
con la fuerza de un ciclón!
Es lo mismo que un nublado
de tiniebla y pedernal,
es un potro desbocado
que no sabe dónde va.
Es un desierto de arena, pena,
es mi gloria en un penal.
¡Ay, pena! ¡Ay, pena!
¡Ay, pena, penita, pena!
Yo no quiero flores, dinero, ni palmas,
quiero que me dejen llorar tus pesares
y estar a tu vera, cariño del alma,
bebiéndome el llanto de tus soleares.
Me duelen los ojos de mirar sin verte,
reniego de mí,
que tienen la culpa de tu mala suerte
mis rosas de abril.
esta noche negra lo mismo que un pozo,
con un cuchillito de luna lunera,
cortaría los hierros de tu calabozo.
Si yo fuera reina de la luz del día,
del viento y del mar,
cordeles de esclava yo me ceñiría
por tu libertad.
¡Ay, pena, penita, pena, pena,
pena de mi corazón,
que me corre por las venas, pena
con la fuerza de un ciclón!
Es lo mismo que un nublado
de tiniebla y pedernal,
es un potro desbocado
que no sabe dónde va.
Es un desierto de arena, pena,
es mi gloria en un penal.
¡Ay, pena! ¡Ay, pena!
¡Ay, pena, penita, pena!
Yo no quiero flores, dinero, ni palmas,
quiero que me dejen llorar tus pesares
y estar a tu vera, cariño del alma,
bebiéndome el llanto de tus soleares.
Me duelen los ojos de mirar sin verte,
reniego de mí,
que tienen la culpa de tu mala suerte
mis rosas de abril.
martes, 22 de septiembre de 2009
Un poco de humor....
Aleksey Igudesman & Sebastian Gürtler, together with the Upper Austrian Youth Orchestra in a project called "The Cyber Conductor".
lunes, 21 de septiembre de 2009
Abendlied
Partitura
Joseph Gabriel Rheinberger (ortografía alternativa: Josef) (17 de marzo de 1839, en Vaduz – 25 de noviembre de 1901, en Munich) fue un organista y compositor natural de Liechtenstein.
Con sólo siete años, Rheinberger era organista en la iglesia parroquial de Vaduz, y su primera composición se estrenó un año después. En 1851 entró en el Conservatorio de Munich, donde llegaría a ser profesor de piano y posteriormente profesor de composición. Cuando se disolvió el Conservatorio de Munich, fue nombrado répétiteur (correpetidor), en el Teatro de la Corte, puesto que dejó en 1867. Ese mismo año contrae matrimonio con su alumna Franziska von Hoffnaass. Ella influyó de forma importante en la concepción del arte de Rheinberger quien estuvo a su vez influenciado por la pintura y la literatura inglesas y alemanas.
En 1877 fue nombrado director de la corte. Más tarde fue nombrado doctor Honoris Causa de la Universidad de Filosofía Ludwig Maximilian de Munich. Ocupó importantes cargos en el mundo de la música y fue famoso como profesor de composición y órgano.
Rheinberger fue un compositor prolífico. Sus composiciones sacras incluyen doce Misas (una para doble coro, tres para cuatro voces a capella, tres para voces blancas y órgano, dos para voces graves y una para coro y orquesta), un Requiem y un Stabat Mater. Otros trabajos suyos incluyen varias óperas, sinfonías, música de cámara y obras corales.
Hoy día es conocido casi exclusivamente por sus elaboradas y brillantes obras para órgano (dos conciertos, veinte sonatas, veintidós tríos, doce meditations, venticuatro fughettos, y treinta y seis piezas para órgano solo.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Las Cosas

El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
Jorge Luis Borges
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
Jorge Luis Borges
sábado, 19 de septiembre de 2009
Bonita frase
La felicità è come una farfalla: più cerchi di afferrarla e più ti scapperà. Se ti dedicherai ad altro lei ti si poserà delicatamente sulla tua spalla...La felicidad es como una mariposa: cuanto más intentes atraparla, más se escapará. Si te dedicas a otra cosa, se posará delicadamente sobre tu hombro...
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Lagrima
Cheia de penas
Cheia de penas me deito
E com mais penas
Com mais penas me levanto
No meu peito
Já me ficou no meu peito
Este jeito
O jeito de querer tanto
Desespero
Tenho por meu desespero
Dentro de mim
Dentro de mim o castigo
Eu não te quero
Eu digo que não te quero
E de noite
De noite sonho contigo
Se considero
Que um dia hei-de morrer
No desespero
Que tenho de te não ver
Estendo o meu xaile
Estendo o meu xaile no chão
estando o meu xaile
E deixo-me adormecer
Se eu soubesse
Se eu soubesse que morrendo
Tu me havias
Tu me havias de chorar
Por uma lágrima
Por uma lágrima tua
Que alegria
Me deixaria matar
martes, 15 de septiembre de 2009
Educar Rubem Alves
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Educar Rubem Alves
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lunes, 14 de septiembre de 2009
Dame la mano
Dame la mano y danzaremos;dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...
El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más...
Gabriela Mistral
La facultad del discernimiento
Sólo podemos comprender realmente lo que sucede a nuestro alrededor si mantenemos una actitud de observación desapegada. Para comprender a las personas y las situaciones tenemos que ser capaces de diferenciar entre lo aparente o ilusorio y lo auténtico, entre el oro verdadero y el falso.
Si nuestra capacidad de observación y nuestras facultades de disponibilidad, adaptación y tolerancia se han preparado bien, quedarán muy claros tres aspectos:
1. Entenderemos el contexto de la situación.
Si sacamos algo de su contexto, dejamos de entenderlo e inevitablemente lo desvirtuamos. Por ejemplo, una mosca en la pared es sólo una mosca en la pared. Si la colocamos en el microscopio, la misma mosca parece un monstruo. Del mismo modo, todas las situaciones acontecen en el contexto de sus raíces históricas, sus efectos presentes y sus consecuencias futuras. El pasado, el presente y el futuro son el telón de fondo de cada acontecimiento. Visto sobre este telón de fondo, el significado real del acontecimiento resulta más evidente.
2. Seremos capaces de adoptar la mejor perspectiva posible.
La mejor perspectiva es la holística. Esto requiere la capacidad de ver las conexiones e interrelaciones entre todos los elementos de una situación. Sin una perspectiva amplia, es la inercia de nuestras experiencias pasadas la que nos impulsa, sin más preocupación que proteger y desarrollar nuestro propio interés. No vemos las consecuencias futuras, y el calor del momento nos consume. Para colocarnos en la piel del otro y así ser capaces de comprender el sentido más profundo de las cosas es imprescindible que observemos la situación desde una perspectiva elevada. La comprensión es el resultado natural de ser conscientemente observador y participante al mismo tiempo. Es la única forma de garantizar la persistencia de la felicidad en cualquier circunstancia.
3. Veremos el valor intrínseco de la situación.
El tercer aspecto se refiere a la visión del valor intrínseco de aquello que está frente a ti. Cada persona es un ser espiritual, con cualidades originales valiosas y elevadas como las tuyas. No hay nadie que sea inherentemente malo. De hecho, lo que interpretamos como «malo» no es más que debilidad. Teniendo esto presente, nuestra visión de los defectos de los otros cambia. Tales defectos son solamente una forma debilitada y mal dirigida de las virtudes.
La unión de estos tres puntos puede ayudarnos a entender el proceso de la tolerancia. Por ejemplo, el hábito de desorganización de alguien puede que te irrite, y una vez más esta persona ha dejado un desorden para que tú lo ordenes. Si no observas ni comprendes, tu patrón de irritación hace que internamente te encolerices: «¿Por qué deja siempre esto para que yo lo ordene? ¡Debería tener más consideración hacia mí !», y así sucesivamente.
Si colocas la situación contra al telón de fondo de la eternidad («Ambos somos almas desempeñando nuestros papeles»), te parecerá muy trivial enfadarte. Si la consideras en el contexto de tu esfuerzo espiritual, es una oportunidad excelente para lidiar con tu irritación. Si la consideras no sólo desde tu punto de vista sino también desde el de la otra persona, entenderás tanto tu irritación como su desorganización y estarás en condiciones de ayudar a ambos. Finalmente, si comprendes que tu irritación y su desorganización se originan en las mismas raíces de debilidad interna, advertirás que te has alejado de la fuente de poder que es Dios y que sólo recuperándola serás capaz de resolver la situación.
La facultad de discernimiento consiste en no perder el tiempo con lo obvio. Si las cosas están claras puedes adoptar rápidamente una decisión. Pero, si están confusas, puedes recurrir a los tres aspectos citados para lograr la mejor evaluación posible.
Si nuestra capacidad de observación y nuestras facultades de disponibilidad, adaptación y tolerancia se han preparado bien, quedarán muy claros tres aspectos:
1. Entenderemos el contexto de la situación.
Si sacamos algo de su contexto, dejamos de entenderlo e inevitablemente lo desvirtuamos. Por ejemplo, una mosca en la pared es sólo una mosca en la pared. Si la colocamos en el microscopio, la misma mosca parece un monstruo. Del mismo modo, todas las situaciones acontecen en el contexto de sus raíces históricas, sus efectos presentes y sus consecuencias futuras. El pasado, el presente y el futuro son el telón de fondo de cada acontecimiento. Visto sobre este telón de fondo, el significado real del acontecimiento resulta más evidente.
2. Seremos capaces de adoptar la mejor perspectiva posible.
La mejor perspectiva es la holística. Esto requiere la capacidad de ver las conexiones e interrelaciones entre todos los elementos de una situación. Sin una perspectiva amplia, es la inercia de nuestras experiencias pasadas la que nos impulsa, sin más preocupación que proteger y desarrollar nuestro propio interés. No vemos las consecuencias futuras, y el calor del momento nos consume. Para colocarnos en la piel del otro y así ser capaces de comprender el sentido más profundo de las cosas es imprescindible que observemos la situación desde una perspectiva elevada. La comprensión es el resultado natural de ser conscientemente observador y participante al mismo tiempo. Es la única forma de garantizar la persistencia de la felicidad en cualquier circunstancia.
3. Veremos el valor intrínseco de la situación.
El tercer aspecto se refiere a la visión del valor intrínseco de aquello que está frente a ti. Cada persona es un ser espiritual, con cualidades originales valiosas y elevadas como las tuyas. No hay nadie que sea inherentemente malo. De hecho, lo que interpretamos como «malo» no es más que debilidad. Teniendo esto presente, nuestra visión de los defectos de los otros cambia. Tales defectos son solamente una forma debilitada y mal dirigida de las virtudes.
La unión de estos tres puntos puede ayudarnos a entender el proceso de la tolerancia. Por ejemplo, el hábito de desorganización de alguien puede que te irrite, y una vez más esta persona ha dejado un desorden para que tú lo ordenes. Si no observas ni comprendes, tu patrón de irritación hace que internamente te encolerices: «¿Por qué deja siempre esto para que yo lo ordene? ¡Debería tener más consideración hacia mí !», y así sucesivamente.
Si colocas la situación contra al telón de fondo de la eternidad («Ambos somos almas desempeñando nuestros papeles»), te parecerá muy trivial enfadarte. Si la consideras en el contexto de tu esfuerzo espiritual, es una oportunidad excelente para lidiar con tu irritación. Si la consideras no sólo desde tu punto de vista sino también desde el de la otra persona, entenderás tanto tu irritación como su desorganización y estarás en condiciones de ayudar a ambos. Finalmente, si comprendes que tu irritación y su desorganización se originan en las mismas raíces de debilidad interna, advertirás que te has alejado de la fuente de poder que es Dios y que sólo recuperándola serás capaz de resolver la situación.
La facultad de discernimiento consiste en no perder el tiempo con lo obvio. Si las cosas están claras puedes adoptar rápidamente una decisión. Pero, si están confusas, puedes recurrir a los tres aspectos citados para lograr la mejor evaluación posible.
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