domingo, 7 de noviembre de 2010

Jordi Savall, Folías de España



Diferencias sobre las folias
Antonio Martin y Coll


Jordi Savall, viola da gamba
Rolf Lislevand, vihuela
Arianna Savall, arpa
Pedro Estevan, percusión
Adela Gonzalez-Campa, castañuelas

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La Folía, también conocida como Follia (it.) Folie (fr.), Folías de España o Folía de España, es uno de los temas musicales europeos más antiguos y recurrentes. Además de indicar dos temas musicales parecidos, pero con características muy definidas (la "folía temprana" y la "folía terdía"), el término folía es utilizado también para designar un esquema armónico-melódico utilizado en cientos de composiciones a partir de finales del siglo XV.

La primera mención al termino "folia" es la hecha por el dramaturgo portugués Gil Vicente en su obra de teatro "Auto de Sibilla Cassandra" (1503), en la que se la menciona como una danza interpretada por pastores. Por su forma musical, estilo y etimología del nombre, se ha sugerido que la melodía surgió como una danza a mediados o finales del siglo XV, bien en Portugal o en la zona del viejo reino de León (zona de influencia galaica), o bien en el levante valenciano. Sebastián de Covarrubias en el Tesoro de la lengua castellana, describe la folía como una danza rápida y confusa, en la que los bailarines debían llevar sobre sus hombros a hombres vestidos de mujer.

El esquema armónico de folía, (I)-V-I-VII-III-VII-I-V-(I), apareció en las fuentes musicales por lo menos un siglo antes de las primeras piezas fechadas llamadas "Folía", que son de finales del siglo XVI. Lo encontramos por primera vez a finales del siglo XV en fuentes de música vocal tanto de origen italiano (Cancionero Musical de Montecassino, Cancionero Musical de Perugia, repertorio de las frottole) como español (principalmente en el Cancionero Musical de Palacio y, más tarde, en las ensaladas). Aunque aparezca en diferentes países bajo numerosas variantes que comparten las mismas características estructurales, no es posible establecer en base a las fuentes musicales cuál fue el país de procedencia del esquema de folía. Tal como sugieren investigaciones recientes, el esquema de folía fue en origen el resultado de la aplicación de un proceso de improvisación y composición específicos a simples melodías en modo menor. Por tanto, lo que se difundió por Europa a partir de finales del siglo XV, no fue un tema específico formado por una secuencia de acordes, sino una técnica de composición-improvisación que podía generar estas secuencias de acordes. Por esta razón encontramos el esquema de folía en tantas obras que tienen títulos y orígienes diferentes.

En la música clásica occidental se distinguen con claridad dos temas que son llamados "Folía" en las fuentes musicales: un tema de folía temprana y un tema de folía tardía. La temprana, que aparece por primera vez en el manuscrito Ramillete de flores, a finales del siglo XVI, se basa prevalentemente en el esquema armónico I-V-I-VII-I-V / I-V-I-VII-I-V, aunque existan numerosas variantes significativas. Fue un tema muy popular sobre todo en España, Italia y Francia tal como demuestra su presencia en numerosas fuentes manuscritas e impresas, prevalentemente para guitarra.

La folía tardía, basada en el esquema armónico I-V-I-VII-III-VII-I-V / I-V-I-VII-III-VII-I-V-I, se asocia a la establecida en 1672 por Lully. Tomando la Folía tocada en España, Lully redujo el frenético ritmo de la danza para adecuarlo al gusto cortesano de Versalles, componiendo una pieza sosegada, perfectamente simétrica en la que el tema principal era sometido a variación. En ese momento, la folía pasó a conocerse como la Folía de España, al darle Lully ese nombre. Esta forma de la Folía se hizo famosa entre los compositores clásicos, y se mantiene hasta la actualidad, habiendo sido especialmente popular durante el barroco y el clasicismo. La folía tardía, de esta manera, pasó a constar de una sucesión estándar de acordes que da soporte a una línea melódica también estándar, a saber, la melodía original. Sobre este esquema básico los autores compusieron variaciones respetando siempre la base armónica y melódica básica.

Las versiones de la folía y sus variaciones han sido muchas, y van desde las tres variaciones para arpa de Alessandro Scarlatti hasta las 26 variaciones para orquesta sinfónica compuestas por Antonio Salieri. Además, muchos autores clásicos incluyeron el tema de la folía tardías en sus obras, tal y como lo hicieron Arcangelo Corelli en sus Concerti Grossi, Domenico Scarlatti, Antonio Vivaldi, George Frideric Handel, y Johann Sebastian Bach en algunas cantatas.

En el siglo XIX la popularidad de la Folía disminuyó, pero en el siglo XX algunos compositores retomaron el interés por la misma. Es el caso de Sergei Rachmaninov en sus Variaciones sobre un tema de Corelli (1931) y Manuel María Ponce con sus Variaciones y fuga sobre la Folía de España para guitarra.

viernes, 5 de noviembre de 2010

BWV 1007 Suite para violonchelo solo nº 1 en Sol Mayor

BWV 1007 Suite para violonchelo solo nº 1 en Sol Mayor

El preludio (4/4) de la primera suite puede responder en un principio al carácter de estudio o ejercicio con el que muchos críticos y músicos del pasado querían identificar todas las suites. Su sencillo comienzo de arpegios en semicorcheas así nos pueden hacer pensar, pero en la parte central un arpegio ascendente muere en un calderón, y a partir de aquí hay unos compases de tránsito hacia un pasaje de "bariolage" y otro seguido de punto de pedal en re y ascensión cromática que provocan una tensión dramática tal que no cabe hablar de simple estudio. Tras estos compases (33-38) se libera parte de la tensión acumulada y el movimiento acaba de forma brillante con un amplio acorde.



Las Seis Suites a Violoncello Solo senza Basso BWV 1007-1012, compuestas por Johann Sebastian Bach, son unánimemente consideradas como una de las mayores obras para violonchelo jamás escritas. Prácticamente relegadas a una mera función didáctica hasta su "redescubrimiento" por parte de Pau Casals, a finales del siglo XIX, se han convertido con el paso de las décadas en parte habitual del repertorio y auténtica piedra de toque para los chelistas.

Aunque resulta difícil establecer con exactitud cuándo fueron compuestas, sabemos que las suites vieron la luz durante el llamado "período de Cöthen", cuando Bach ejercía como maestro de capilla en la corte del príncipe Leopold. A diferencia de la otra gran colección bachiana para instrumento de cuerda solo, las seis Sonatas y partitas para violín, no conservamos el manuscrito del propio compositor, sino una copia redactada por su segunda esposa, Ana Magdalena, y que debemos fechar en torno a 1720 o 1721.

Cada una de las suites se divide en seis movimientos, siguiendo una estructura fija: un preludio inicial (que en la mayoría de casos supone la sección más importante de la suite) seguido por los cinco movimientos de danza: alemanda, courante, zarabanda, una danza galante (un minueto en el caso de la primera y segunda suites, una bourrée en la tercera y la cuarta, y una gavota, en la quinta y la sexta) y finalmente una giga.

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Mischa Maisky comenzó a tomar clases de chelo a los ocho años, primero en la Escuela de Música Municipal y después en el Conservatorio de Riga. Sus hermanos tocaban ya el piano y el violín respectivamente, así que la elección del chelo fue una decisión natural. En 1962, a los 14 años, se cambió al Conservatorio de Leningrado. Un año después fue admitido al Conservatorio de Moscú, en la clase de Mstislav Rostropóvich. En 1966 logró el sexto puesto en el Concurso Internacional Chaikovski en Moscú.

En 1973 ganó el Concurso Internacional de Cello Gaspar Cassadó en Florencia. En el mismo año debutó en el Carnegie Hall con la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh bajo la dirección de William Steinberg. Tras el concierto, un admirador anónimo le regaló un chelo Montagnana de 1720.[1] Por mediación de Rostropovich estudió con Gregor Piatigorsky en Los Ángeles. Durante cuatro meses tocó y habló casi cada día con Piatigorsky, mientras que con Rostropovich, esto sólo era posible cuando no estaba de gira. Es pues el único chelista que ha recibido clases de Rostropovich y Piatigorsky.

En 1982 comenzó una colaboración con Deutsche Grammophon. La primera grabación fue el Doble concierto para violín y chelo de Brahms junto a Gidon Kremer y la Filarmónica de Viena, dirigida por Leonard Bernstein. Le siguió en 1985 una grabación de las Suites para violonchelo solo de Bach. Desde entonces muchas de sus grabaciones han sido merecedoras de importantes premios internacionales, incluyendo el Grand Prix du Disque y el Record Academy Prize. En 1992 tocó por primera vez en los Proms de Londres, y al año siguiente en el Festival de Salzburgo junto a Martha Argerich.

Durante su carrera ha formado tándem con los pianistas Martha Argerich y Radu Lupu, el violinista Gidon Kremer y los directores Leonard Bernstein, Zubin Mehta, Vladimir Ashkenazy, Daniel Barenboim y Giuseppe Sinopoli. Ha tocado en los escenarios de todo el mundo y realizado cientos de grabaciones.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Silencio del Mar



El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro
más implacable que dos gotas

ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas
nuestras sospechas no lo dejan

el mar escucha como un sordo
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes

nunca sabré que espero de él
ni que conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas

y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede salvarme.

Mario Benedetti
Foto: Atardecer en Florida, M. Dolan

Frente al mar



¿La ola no tiene forma?
En un instante se esculpe
y en otro se desmorona
en la que emerge, redonda.
Su movimiento es su forma.


Las olas se retiran
¿ancas, espaldas, nucas?
pero vuelven las olas
¿pechos, bocas, espumas?.


Muere de sed el mar.
Se retuerce, sin nadie,
en su lecho de rocas.
Muere de sed de aire.

Octavio Paz
Foto: Atardecer en Florida, M. Dolan

Ave Maria

Cuando un obra y un coro me hacen emocionarme como lo han hecho estos, no puedo dejar de escucharlos una y otra vez.
La perfección en el empaste, la afinación y la interpretación, pasan al plano de lo sublime, de lo que va más allá de lo "cotidiano".
La capacidad de ser uno solo cantando en coro no se consigue fácilmente; es una de las cosas más difíciles que existen. Requiere trabajo, disciplina y cualidades para entender que éste no es un grupo de personas que simplemente canta a la vez, sino un solo ente con vida propia.
Conseguir este resultado, para mí, es lo más a lo que se puede llegar. Yo, alguna que otra vez, he tenido la suerte de conseguir uno similar... pocas, por desgracia.
Supongo que sólo quien ha cantado en coro y ha sentido lo que yo siento al escuchar este, puede entenderlo.



Franz Biebl: Ave Maria
Pro Musica Girls Choir, Nyíregháza/Hungría
Dir. Denes Szabo
X International Chamber Choir Competition
Marktoberdorf - 2007

martes, 2 de noviembre de 2010

Soneto



Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello.
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello:

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.


Luis de Góngora

lunes, 1 de noviembre de 2010

Hoy me siento así:



Nocturno Op.48 No.1 - Chopin -

¡Lo más triste no es despedirse,
Sino no saber hacia adónde ir...!
¡Y lo más triste no es despedir
Al que parte,
Sino no saber dónde
Y para qué te quedas!

Si toda la vida es un camino,
Y si toda la vida es una búsqueda,
acéptalo, aunque te duela,
Toda la vida es una despedida.
¡Y sólo aprendiste a vivir,
Cuando aprendiste a despedirte!
Y no habrás aprendido
A caminar en libertad,
Buscando lo no alcanzado,
Mientras no te hayas despedido
De lo andado y lo logrado.

La libertad y la valentía que no tienes
Para despedirte
De todo lo dejado y lo perdido,
Son la libertad y la fuerza
Que te faltan
Para seguir andando.

Despídete :
De los padres
Que ya no necesitas,
Y cuida de ti mismo
haciéndote responsable de tu vida.

Despídete:
De los hijos
Que ya no te necesitan,
Y déjalos ser libres.

Despídete:
De lo bueno que viviste,
Sin apegarte al tiempo que pasó,
Por temor del presente
Y el futuro.

Despídete: del mal que cometiste,
Sin atarte con culpas y reproches;
perdonándote a ti mismo.

Despídete: de las ofensas que te hirieron,
Sin esclavizarte en la prisión
Del rencor y la amargura.

Despídete: de los que, muriéndose, partieron,
Para que dejes de esperar su regreso,
Y camines tu camino en la esperanza,
De encontrarte tú con ellos...

Despídete. Deja correr el río de la vida,
llevándose las aguas que estás viendo,
Para que tengan lugar ante tus ojos
Las aguas que no viste todavía,
Y ya están viniendo...

lunes, 25 de octubre de 2010

Yo no nací sino para quereros

Cuando se une la buena música de un compositor genial como Z. Randall Stroope a la poesia de uno de los más insignes poetas epañoles de todos los tiempos, como Garcilaso de la Vega el resultado no puede ser otro que este:



Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribiste, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma Misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.

-Garcilaso de la Vega -

Junto a mí



… que levanté la vista y allí estaba.
No hubo presagio alguno. No hubo trueno
que perturbase mi estudio sereno.
Ni vi la luz de Dios que se mostraba.

No oyose una trompeta angelical;
no oí el rumor del mar o de la brisa;
ni pareciome oír infante risa,
ni el chorro de agua clara en un brocal.

En el sofá, dormida, se encontraba.
Y pude ver un ángel, una risa,
el mar, un niño, un trueno o tal vez dos,

el agua que algún pozo me otorgaba,
el íntimo susurro de la brisa…
La prueba fehaciente de que hay Dios.

Paulino Navarro

domingo, 24 de octubre de 2010

Do mar pola orela



Do mar pola orela
mireina pasar,
na frente unha estrela,
no bico un cantar.
E vina tan sola
na noite sen fin,
que inda recei pola probe da tola
eu, ¡que non teño quen rece por min!

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Del mar, por la orilla,
la vi pasar,
en la frente una estrella,
en los labios un cantar.
Y la vi tan sola
en la noche sin fin,
que aun recé por la pobre de la loca,
yo que no tengo quien rece por mí.

Manuel Curros Enríquez a Rosalía de Castro

viernes, 22 de octubre de 2010

Si el hombre pudiera decir



Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

Luis Cernuda

Non voglio dimenticarti, amore



Non voglio dimenticarti, amore,
nè accendere altre poesie:
ecco, lucciola arguta, dal risguardo dolce,
la poesia ti domanda
e bastava una inutile carezza
a capovolgere il mondo.
La strega segreta che ci ha guardato
ha carpito la nudità del terrore,
quella che prende tutti gli amanti
raccolti dentro un'ascia di ricordi.

Alda Merini

jueves, 21 de octubre de 2010

El cántaro roto



La mirada interior se despliega y un mundo de vértigo y llama nace bajo la frente del que sueña:
soles azules, verdes remolinos, picos de luz que abren astros como granadas,
tornasol solitario, ojo de oro girando en el centro de una explanada calcinada,
bosques de cristal de sonido, bosques de ecos y respuestas y ondas, diálogo de transparencias,
¡viento, galope de agua entre los muros interminables de una garganta de azabache,
caballo, cometa, cohete que se clava justo en el corazón de la noche, plumas, surtidores,
plumas, súbito florecer de las antorchas, velas, alas, invasión de lo blanco,
pájaros de las islas cantando bajo la frente del que sueña!

Abrí los ojos, los alcé hasta el cielo y vi cómo la noche se cubría de estrellas.
¡Islas vivas, brazaletes de islas llameantes, piedras ardiendo, respirando, racimos de piedras vivas,
cuánta fuente, qué claridades, qué cabelleras sobre una espalda oscura,
cuánto río allá arriba, y ese sonar remoto de agua junto al fuego, de luz contra la sombra!
Harpas, jardines de harpas.

Pero a mi lado no había nadie.
Sólo el llano: cactus, huizaches, piedras enormes que estallan bajo el sol.
No cantaba el grillo,
había un vago olor a cal y semillas quemadas,
las calles del poblado eran arroyos secos
y el aire se habría roto en mil pedazos si alguien hubiese gritado: ¿quién vive?
Cerros pelados, volcán frío, piedra y jadeo bajo tanto esplendor, sequía, sabor de polvo,
rumor de pies descalzos sobre el polvo, ¡y el pirú en medio del llano como un surtidor petrificado!

Dime, sequía, dime, tierra quemada, tierra de huesos remolidos, dime, luna agónica,
¿no hay agua,
hay sólo sangre, sólo hay polvo, sólo pisadas de pies desnudos sobre la espina,
sólo andrajos y comida de insectos y sopor bajo el mediodía impío como un cacique de oro?
¿No hay relinchos de caballos a la orilla del río, entre las grandes piedras redondas y relucientes,
en el remanso, bajo la luz verde de las hojas y los gritos de los hombres y las mujeres bahándose al alba?
El dios-maíz, el dios-flor, el dios-agua, el dios-sangre, la Virgen,
¿todos se han muerto, se han ido, cántaros rotos al borde de la fuente cegada?
¿Sólo está vivo el sapo,
sólo reluce y brilla en la noche de México el sapo verduzco,
sólo el cacique gordo de Cempoala es inmortal?

Tendido al pie del divino árbol de jade regado con sangre, mientras dos esclavos jóvenes lo abanican,
en los días de las grandes procesiones al frente del pueblo, apoyado en la cruz: arma y bastón,
en traje de batalla, el esculpido rostro de silex aspirando como un incienso precioso el humo de los fusilamientos,
los fines de semana en su casa blindada junto al mar, al lado de su querida cubierta de joyas de gas neón,
¿sólo el sapo es inmortal?

He aquí a la rabia verde y fría y a su cola de navajas y vidrio cortado,
he aqui al perro y a su aullido sarnoso,
al maguey taciturno, al nopal y al candelabro erizados, he aquí a la flor que sangra y hace sangrar,
la flor de inexorable y tajante geometría como un delicado instrumento de tortura,
he aquí a la noche de dientes largos y mirada filosa, la noche que desuella con un pedernal invisible,
oye a los dientes chocar uno contra otro,
oye a los huesos machacando a los huesos,
al tambor de piel humana golpeado por el fémur,
al tambor del pecho golpeado por el talón rabioso,
al tam-tam de los tímpanos golpeados por el sol delirante,
he aqui al polvo que se levanta como un rey amarillo y todo lo descuaja y danza solitario y se derrumba
como un árbol al que de pronto se le han secado las raíces, como una torre que cae de un solo tajo,
he aquí al hombre que cae y se levanta y come polvo y se arrastra,
al insecto humano que perfora la piedra y perfora los siglos y carcome la luz,
he aquí a la piedra rota, al hombre roto, a la luz rota.

¿Abrir los ojos o cerrarlos, todo es igual?
Castillos interiores que incendia el pensamiento porque otro más puro se levante, sólo fulgor y llama,
semilla de la imagen que crece hasta ser árbol y hace estallar el cráneo,
palabra que busca unos labios que la digan,
sobre la antigua fuente humana cayeron grandes piedras,
hay siglos de piedras, años de losas, minutos espesores sobre la fuente humana.

Dime, sequía, piedra pulida por el tiempo sin dientes, por el hambre sin dientes,
polvo molido por dientes que son siglos, por siglos que son hambres,
dime, cántaro roto caído en el polvo, dime,
¿la luz nace frotando hueso contra hueso, hombre contra hombre, hambre contra hambre,
hasta que surja al fin la chispa, el grito, la palabra,
hasta que brote al fin el agua y crezca el árbol de anchas hojas de turquesa?

Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos,
soñemos sueños activos de río buscando su cauce, sueños de sol soñando sus mundos,
hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros,
cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección,
el agua de la mujer, el manantial para beber y mirarse y reconocerse y recobrarse,
el manantial para saberse hombre, el agua que habla a solas en la noche y nos llama con nuestro nombre,
el manantial de las palabras para decir yo, tú, él, nosotros, bajo el gran árbol viviente estatua de la lluvia,
para decir los pronombres hermosos y reconocernos y ser fieles a nuestros nombres
hay que soñar hacia atrás, hacia la fuente, hay que remar siglos arriba,
más allá de la infancia, más allá del comienzo, más allá de las aguas del bautismo,
echar abajo las paredes entre el hombre y el hombre, juntar de nuevo lo que fue separado,
vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo con dos flores gemelas,
hay que desenterrar la palabra perdida, soñar hacia dentro y también hacia afuera,
descifrar el tatuaje de la noche y mirar cara a cara al mediodía y arrancarle su máscara,
bañarse en luz solar y comer los frutos nocturnos, deletrear la escritura del astro y la del río,
recordar lo que dicen la sangre y la marea, la tierra y el cuerpo, volver al punto de partida,
ni adentro ni afuera, ni arriba ni abajo, al cruce de caminos, adonde empiezan los caminos,
porque la luz canta con un rumor de agua, con un rumor de follaje canta el agua
y el alba está cargada de frutos, el día y la noche reconciliados fluyen como un río manso,
el día y la noche se acarician largamente como un hombre y una mujer enamorados,
como un solo río interminable bajo arcos de siglos fluyen las estaciones y los hombres,
hacia allá, al centro vivo del origen, más allá de fin y comienzo.

Octavio Paz

miércoles, 20 de octubre de 2010

Desde el umbral de un sueño me llamaron



Desde el umbral de un sueño me llamaron...
Era la buena voz, la voz querida.
  -Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?....
Llegó a mi corazón una caricia.
  -Contigo siempre....Y avancé en mi sueño
por una larga, escueta galería,
sintiendo el roce de la veste pura
y el palpitar suave de la mano amiga.

Antonio Machado